El paisaje uniforme y regular de la meseta castellana, en la parte nororiental de la provincia de Segovia, se rompe de forma repentina en el entorno del Duratón. El río esconde su cauce en las profundidades de escarpados acantilados a los que hay que asomarse para observar el poderío de su corriente, capaz de construir este retorcido y sinuoso cañón fluvial repleto de riqueza natural.
Aquí habita una de las colonias de buitre leonado más numerosas de España, con más de 400 parejas nidificantes, además de alimoches, halcones peregrinos, águilas reales y búhos reales.
En uno de los meandros del cañón, de 24 kilómetros de longitud, se alzan las ruinas del convento de la Hoz, y en el siguiente, la ermita de San Frutos, una iglesia románica del siglo XI, donde se retiró el patrón de Segovia.
Situado muy cerca de Sepúlveda, localidad que acoge su centro de interpretación, el parque natural de las Hoces del Duratón se extiende alrededor de algo más de 5.000 hectáreas.
Localización geográfica
El punto de arranque es la villa segoviana de Sepúlveda, a 115 kilómetros de Madrid, desviándose 13 kilómetros de la autovía A-1 (Madrid-Burgos). Desde Segovia, hay que tomar la C-603 en dirección a Cantalejo; una vez en Sepúlveda, lo mejor es informarse en el Centro de Interpretación del parque, instalado en la iglesia mudéjar de Santiago.
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