
Rocosa y volcánica, la isla más pequeña del archipiélago canario ofrece un auténtico encuentro con la naturaleza. Más de 500 conos volcánicos a cielo abierto y otros 300 cubiertos hacen de esta isla un excepcional terreno geológico, declarado Reserva de la Biosfera. Sus costas son rocosas, de feroces acantilados que se surgen verticales de las aguas transparentes del Atlántico. Posee un reptil único, el lagarto gigante, que mide hasta 70 centímetros y que se puede ver en el poblado de Guinea. Abundan los sabinares inclinados por la fuerza del viento y los bosques de laurisilva, y aún se pueden ver plantas extraordinarias como el drago y la palmera canaria.
La asombrosa vegetación de El Hierro ha originado algunas leyendas, como la del Garoé, el símbolo de la salvación. Se trata de una especie de árbol-fuente que condensaba agua en sus ramas, gracias a la cual sobrevivían en épocas de sequías los Bimbaches, antiguos habitantes de El Hierro. Fue, y sigue siendo, una imagen sagrada en esta isla llena de misterio y belleza.
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