El Parque Nacional de Monfragüe está considerado uno de los espacios naturales mejor conservados de Europa. Se encuentra en la provincia de Cáceres y ocupa una extensión de 17.500 hectáreas. Partido en dos por el cauce del río Tajo y su afluente, el Tiétar, alberga valiosas zonas de bosque y matorral mediterráneo.
Dependiendo de la orografía y altitud, nunca por encima de los ochocientos metros, el paisaje se presenta adehesado en las llanuras, con presencia de alcornoque, encina y pastizales permanentes salpicados de jarales. Las laderas de la sierra con más pendiente ofrecen una cobertura vegetal más rica y prácticamente intacta desde hace siglos, brindando buenas muestras de la original mancha arbórea de carácter mediterráneo. En las umbrías se descubre una abigarrada vegetación arbustiva con presencia de madroños, brezos, encinas, alcornoques, acebuches, retamas y quejigos. Los roquedos y cantiles están tapizados de los enebros que agarran entre las grietas. Los cauces fluviales que atraviesan este espacio natural ofrecen también una variada vegetación de ribera entre la que no faltan fresnos, sauces o alisos.
En Monfragüe habitan más de 200 especies de animales invertebrados y algunas de las colonias de aves más espectaculares, como el buitre negro, el águila imperial y la cigüeña negra, lo que le ha convertido en uno de los santuarios europeos del birdwatching (turismo ornitológico). Ofrece bellos miradores, como el del castillo-fortaleza o el conocido como Salto del Gitano. Este espacio es también Reserva de la Biosfera y ZEPA.