El Parque Nacional de Garajonay, en el corazón montañoso de la isla canaria de La Gomera, esconde el mejor bosque de laurisilva del mundo, una húmeda, umbría y siempre verde selva subtropical que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco por su extensión, buen estado de conservación y diversidad botánica.
Este bosque virgen, favorecido por los vientos alisios y embellecido por erosionados roques, es uno de los últimos vestigios de las ancestrales selvas subtropicales que hace millones de años poblaron el área mediterránea. Siempre virgen, envuelto en nieblas y adornado de magia y leyenda, es un auténtico paraíso para los amantes del senderismo.
Es muy probable que la ruta se inicie en medio de un día soleado, para convertirse, pasados unos minutos, en un baño de niebla: la mejor manera de apreciar la magia del bosque en todo su esplendor. Los tortuosos troncos de los árboles centenarios, el verdín que se apodera de todo y ese olor a musgo y a madera descompuesta encienden la imaginación, recreando leyendas locales e intuyendo presencias ocultas.
Un rumor constante de agua fría acompañará al paseante a lo largo de casi todo el recorrido, es el río del Cedro que baja entre líquenes y helechos. El silencio es siempre la mejor compañía para apreciar el sonido del bosque.