El agua es el principal protagonista de este parque situado en el corazón del Pirineo de Lleida y que constituye la representación más genuina de la alta montaña.
Es único por la majestuosidad de sus paisajes, por su armonioso conjunto de frondosos bosques y verdes praderas, por la riqueza de su flora y fauna –sembrado de abetos centenarios y bosques de pino negro donde encuentra refugio el mítico quebrantahuesos–, por sus cascadas e inmaculados neveros, pero, sobre todo, por los casi 200 lagos de montaña o estanys que acoge, su principal seña de identidad.
Se extiende entre los ríos Noguera Pallaresa y Noguera Ribagorzana y lo conforman dos valles: el de Sant Nicolau, al que se accede desde el pueblo de Boí, y el de la Escrita, con centro en Espot. La cima más elevada es el pico del Comaloforno, de 3.033 m., pero el más conocido y símbolo del parque es el macizo de Els Encantats, dos inmensas moles que se elevan hasta los 2.747 m. frente al estany de Sant Maurici.
Las aigüestortes o aguas tortuosas que se encuentran en el valle de Sant Nicolau son de gran extensión y constituyen un lugar paradigmático, tanto es así que han dado nombre al parque nacional. En su entorno se descubren pequeños pueblos con templos del más puro primigenio arte románico notablemente conservados y declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.