El conjunto monumental de San Millán de la Cogolla, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, está formado por dos monasterios: Suso y Yuso. El primero, el de arriba, es el más antiguo y se alza junto a la cueva elegida por un eremita de nombre Millán para retirarse del mundo, allá por el siglo VI, en un solitario bosque de robles y hayas. Su pequeña iglesia es de estilo mozárabe, fechada a comienzos de siglo X y consta de dos naves separadas por marcados arcos de herradura. En su interior guarda varios sepulcros entre los que destaca el románico de San Millán.
El monasterio de Yuso, que es el de abajo, es mucho más grande y también mucho más moderno. Fundado hacia 1053, su aspecto actual se debe a las sucesivas ampliaciones de las que fue objeto a lo largo de los siglos XVI-XVIII. Entre las joyas que guarda destacan las arquetas románicas, decoradas con artísticas placas de marfil, en las que se guardan las reliquias del santo Millán y de su maestro san Felices.
Pero lo que ha hecho famoso al monasterio San Millán de la Cogolla ha sido su biblioteca y en concreto un manuscrito, fechado en el año 964, que se guardaba en sus estanterías y en el que un anónimo monje copista anotó las primeras palabras escritas en romance castellano. El códice en cuestión se conoce como las Glosas Emilianenses y su original se conserva en la Academia de la Historia de Madrid. En el monasterio riojano se inicia una interesante Ruta del Castellano que enfila a la búsqueda de los demás referentes peninsulares de este idioma universal.