Moratalla, oculta en una esquina del mapa de Murcia, posee uno de los diez términos municipales más grandes de España. Lugar de frontera y confluencia de caminos, hay pocas ciudades en la región que posean un patrimonio monumental tan bellamente conservado.
El soberbio castillo que se alza en el cerro más alto de la localidad da testimonio de sus pasadas glorias. Su torre del homenaje es la mejor muestra de la arquitectura militar de la región. A sus pies se esparce el pueblo, entre calles laberínticas y plazas exiguas que terminan en una iglesia, un convento o una ermita.
Entre los campos que se ensanchan a su alrededor se localizan las frondosas huertas de albaricoques, los arroyos caudalosos, los montes de puntiagudas cumbres y las casonas de campo destinadas hoy a un turismo rural deseoso de mantener un estrecho vínculo con la naturaleza.