Es una de las maravillas naturales del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Hay que emplear tres horas para llegar hasta esta cascada siguiendo un itinerario que comienza en la Pradera de Ordesa, presidida por la gigantesca pared del Tozal del Gallinero y situada al final de la carretera asfaltada. El camino discurre por la margen derecha del río Arazas y se adentra en el frondoso y tupido valle, donde se mezclan los pinos silvestres con las hayas, los abetos y un abundante sotobosque de bojes. Los saltos del agua del Abanico o de Arripas, la Cueva, el Estrecho y las Gradas de Soaso se descubren en el recorrido antes de llegar a la cascada de la Cola de Caballo, un gran salto de agua sobre la pared rocosa que cierra la cabecera del valle, situada a los pies de los picos Cilindro, Monte Perdido y Soun de Ramond. Todo un espectáculo de la Naturaleza.