Un castillo de cuento de hadas. Un sueño de almenas, chapiteles, torres y torreones que representa el máximo esplendor del reino de Navarra en el siglo XV, bajo el gobierno de Carlos III el Noble.
Concebido a un tiempo como bastión defensivo y como palacio real, cabe imaginar su lujo y su delirio fantástico con los animales exóticos que lo poblaron, desde jirafas y leones hasta papagayos y todo tipo de aves reunidas en su patio-pajarera, pero también con los caprichosos invernaderos y jardines colgantes que se distribuyeron por todos sus rincones... No es de extrañar, pues, que don Carlos de Aragón, príncipe de Viana, escogiera este entorno en 1439 para su fastuosa boda, célebre en el siglo XV, con la princesa de Borgoña, Agnès de Clèves.
Las torres del Portal de Fenero, de la Atalaya, de los Cuatro Vientos, del Aljibe, de la Vito del Homenaje, del Retrait y de las Tres Coronas son algunos de los bastiones defensivos de este gran complejo palaciego que fue utilizado como cuartel en el siglo XIX, durante la guerra de Independencia, y cuyas ruinas inspiraron al poeta romántico Gustavo Adolfo Bécquer las páginas de sus Notas de un viaje por Navarra.
Hoy, completamente recuperado, permite una deslumbrante visita a la sala del Rey o a la de la Reina, donde la hiedra y las plantas aromáticas evocan todavía parte de aquel viejo esplendor vegetal que tuvo en la Edad Media. Además, su privilegiada situación sobre el casco histórico de Olite permite descubrir uno de los mejores ejemplos de la arquitectura gótica civil europea.
Localización geográfica Olite está situada a 42 kilómetros al sur de Pamplona, en el camino que une la capital de Navarra con Tudela.Acceso
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