Elegante pero férreamente defensivo, austero pero con una indiscutible personalidad, el castillo de Coca es la máxima expresión no sólo de la arquitectura militar mudéjar castellana, sino también de la manera de entender el mundo de Alonso de Fonseca, el poderoso arzobispo de Sevilla que se empeñó en que las cosas tocantes a su persona “tuvieran singularidad de perfección sobre todas las otras”.
Así, el obispo Fonseca levantó a partir de 1453 esta fortaleza en un meandro del río Voltoya, muy cerca de la ciudad de Coca, donde había nacido el emperador romano Teodosio el Grande; y lo hizo con una original forja de ladrillo donde la gracia de la ornamentación con arcos, lacerías, cruces y juegos de formas y policromía no estorbaba al innegable carácter defensivo del conjunto, con su foso, sus puentes levadizos y su profusión de garitas, troneras y matacanes.
Con excepción del saqueo a que lo sometieron las tropas napoleónicas en el siglo XIX, en el curso de la guerra de la Independencia, en el expediente de este castillo no se conocen más batallas que diferentes luchas políticas a lo largo de los siglos, en una fortaleza que pasó sucesivamente de manos de la familia Fonseca al marquesado de Ayala y a la casa de Alba.
El castillo ofrece a los viajeros una visita completa, en la que se recorre la torre del homenaje, donde se alojan la capilla, la sala de armas y una sala museo; la torre de Pedro Mata, que alberga la sala de los Jarros (con su espacio de los secretos) y la mazmorra; el patio de armas, al que le falta su lujosa galería de columnas de mármol, y el mirador, desde el que se disfruta de unas imponentes vistas de Coca y de la tierra de pinares que la rodea, hasta el lejano castillo de Íscar.
Localización geográfica Coca está situada en la provincia de Segovia, al noroeste de la capital de España, y a tan sólo 50 km. de ésta. Desde Madrid la distancia...