Vieja villa marinera distribuida en torno a una espléndida sucesión de playas y calas y asomada al Mediterráneo por el Balcón de Europa, un entrante rocoso que divide el pueblo en dos. En otro tiempo fue un pueblo pequeño y recogido, pero hoy las urbanizaciones trepan por las sierras que lo resguardan del frío.
Sin embargo, la localidad ha conseguido mantener la estructura de su casco antiguo, configurado a lo largo del siglo XV, donde sobresale la iglesia de El Salvador; se trata de un templo barroco-mudéjar donde se venera a la Virgen del Carmen, patrona de los marineros, y en cuya puerta crece una araucaria que dicen que trajo un nerjeño de sus viajes por América.
Las mejores panorámicas del mar y de las sierras que circundan Nerja se divisan desde la plataforma conocida como el Balcón de Europa, bautizada así por el rey Alfonso XII cuando visitó la zona tras un terremoto. Se construyó sobre el lugar en el que estaban las torres de los Guardas durante la dominación árabe y donde posteriormente se levantó un castillo; de él parte un camino entre las rocas que bordea las playas.
Construido en el siglo XIX para salvar el desnivel del barranco de La Coladilla, el acueducto del Águila está formado por varios pisos de arcos en los que se han incrustado detalles neomudéjares y cuya función fue trasladar agua a los molinos de una antigua fábrica de azúcar; es uno de los muchos acueductos que llegan al mar en esta zona de la comarca de La Axarquía.
Señalizada desde la carretera se alcanza la Torre de Maro, uno de los torreones edificados en el siglo XV y que formaban parte de una línea de torreones que defendían el litoral de las invasiones piratas. Estas construcciones circulares con puntos de observación eran visibles las unas de las otras, y en ocasiones estaban próximas a fortificaciones más grandes donde aguardaba un nutrido cuerpo de guardia.