En los límites del Parque Natural de Urbasa y Andía se descubre el nacimiento del río Urederra, cuya traducción del euskera al castellano: agua hermosa, es, por sí misma, una invitación a descubrir la belleza del paraje en el que se enclava. Un amplio bosque de hayas y robles lleno de cascadas y pozas enmarca el manantial de aguas turquesas donde surge el nacedero, en medio de un paisaje de rocas calizas cuya erosión ha dado lugar a un sinfín de cavidades por los que brota el agua.
El Balcón de Pilatos se asoma al impresionante circo de rocas cortadas que ponen cerca del nacedero, pero para llegar hasta la base del chorro hay que tomar el camino que parte desde la localidad. En temporada de lluvias llega a tener una altura de 30 metros, aunque más recomendable es la visita en otoño, cuando los árboles se visten de amarillos, ocres y rojos. En el recorrido, por donde sobrevuelan grandes aves rapaces como el alimoche, surgen numerosos miradores y accesos balizados que permiten acercarse a las orillas del río para contemplar las diferentes cascadas. Al llegar al fin, un puente de madera lleva a a los pies del Urederra, donde el ensordecedor ruido del manantial inunda el valle.