Este pintoresco pueblo aragonés parece camuflarse por las laderas de la sierra de Albarracín. La tonalidad rojiza de sus construcciones y la disposición de su monumental casco antiguo, que trepa por la montaña, son los rasgos que definen la estampa que ofrece Albarracín, una espectacular localidad propuesta por la UNESCO para ser declarada Patrimonio de la Humanidad.
Sus calles y cuestas empinadas están encaramadas a un peñón y rodeadas por el río Guadalaviar. La Catedral, situada junto al castillo bereber en ruinas, las murallas del siglo XIV y las torres defensivas son algunos de los monumentos más representativos de Albarracín.