
Agrestes acantilados, calas rocosas, playas salvajes, villas marineras y otras de fuerte sabor medieval, ríos y un patrimonio natural y etnográfico único componen la estampa de las Rías Altas gallegas, la cara más mágica e indómita de la provincia de A Coruña.
No muy lejos de la punta de Estaca de Bares se encuentra Ortigueira, cuyo encanto reside en sus impresionantes arenales y, medio escondida en la montaña, Cedeira, importante puerto pesquero, lugar de veraneo y paraíso para los amantes del surf, especialmente su playa de Pantín. Entre el paisaje de agudos acantilados del litoral coruñés, los más altos de Europa, surgen en el camino la ciudad de Ferrol, la encantadora Pontedeume y la turística Sada, hasta llegar a la señorial A Coruña, con su espléndida fachada atlántica. Hacia el interior quedan localidades como la medieval Betanzos y multitud de testimonios de la Galicia peregrina, como el santuario de San Andrés de Teixido, símbolo de ritos milenarios que aún perviven.
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