
La flor del naranjo, el árbol más característico de estos parajes, ha dado nombre a esta costa que abarca toda la provincia de Castellón, la más septentrional de las que componen la Comunidad Valenciana. A lo largo de los 120 kilómetros que extiende su litoral, se descubren cálidas playas y agrestes calas, todas ellas bañadas por las tranquilas aguas del mar Mediterráneo y donde casi siempre brilla el sol. Tierra adentro, surgen frondosos bosques de pinos y encinas y, sobre todo, extensos huertos de naranjos.
Pero la costa del Azahar, que la autopista A-7 recorre de norte a sur, guarda muchos otros tesoros, como importantes zonas húmedas y núcleos históricos de pasado glorioso. El puerto pesquero de Vinaròs, Peñíscola y su castillo, la sierra de Irta -el macizo montañoso prácticamente inalterado paralelo a la costa-, las playas de Alcossebre, el desierto de las Palmas de Benicàssim, la reserva natural de las islas Columbretes, la capital Castellón y las cuevas de Sant Josep de La Vall d’Uixó son puntos imprescindibles en esta costa.
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