
El pescado es la base del recetario tradicional de Almería. Al mercado de la ciudad llegan a diario gambas rojas de Garrucha, gallopedros, lenguados, cigalas y grandes y plateados calamares, que componen guisos tan tradicionales como la zarzuela de mariscos. Entre los ancestrales y típicos platos de la cocina almeriense también figuran las migas con tropezones, los gurullos –un potaje de otoño-invierno que se suele cocinar en época de caza con perdices, liebres o conejos de monte–, el pimentón y el cocido de trigo. En el apartado de dulces, borrachillos, papaviejos o buñuelos rellenos se ofrecen en Semana Santa, y turrones, mantecados o alfajores en Navidad.
De tapas
Migas con tropezones, pescaíto frito, callos, almejas y, por supuesto, el inevitable cherican o pan tostado con alioli aderezado con atún, jamón de york o morcilla son algunas de las especialidades que brindan los bares de la zona de las Cuatro Calles, una de las más habituales para el tapeo. En la oficina de turismo ofrecen un plano con la ruta Almería Sabrosa, que recorre las tabernas más frecuentadas donde tomar una cerveza bien fría o una copa de manzanilla acompañadas de una buena tapa. Empieza en la Plaza Vieja y pasa por locales como Casa Puga (Jovellanos, 7), cuya especialidad son las gambas rebozadas, las huevas a la plancha, el mero, el pulpo o los montaditos. En Casa Joaquín (plaza del Quemadero) sirven unos riquísimos boquerones y en El Quinto Toro (Juan Leal, 6), de ambiente taurino y abierto hace más de 50 años, insuperables fritadas de lomo y patatas a lo pobre.
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