Por admirar la inolvidable vista de la ciudad desde la Alcazaba, el gran símbolo artístico y patrimonial de Almería.
Por contemplar el Cable Inglés, muestra sobresaliente de la arquitectura industrial del pasado siglo en España.
Por pasear por la playa del Zapillo en busca de la Villa Olímpica.
Por disfrutar de la vida en la calle en una ciudad puramente mediterránea, con unos inviernos suaves y unas primaveras extraordinarias.
Por degustar sus tapas, con productos típicos de la tierra y del mar, de una gran calidad y variedad.
Por escuchar flamenco, con algunos toques propios de la tierra llenos de fuerza y de personalidad.
Por asistir a una Semana Santa de Interés Turístico Nacional, con sus pasos, sus saetas, sus cientos de nazarenos y la pasión que se vive en sus calles y balcones.
Por comprar una jarapa de mil colores en el Centro Municipal de Artesanía.