
José I Bonaparte, hermano de Napoleón, mandó abrir esta plaza frente al Palacio Real a comienzos del siglo XIX, para establecer un espacio de seguridad frente a las algaradas populares. El resultado fue un amplio y elegante espacio, dominado por el aroma y la belleza de sus jardines, y por la gran estatua ecuestre de Felipe IV, en cuya ejecución participó Galileo Galilei, y cuyo rostro se tomó de los retratos del rey realizados por Velázquez. En el entorno de la plaza, donde tuvo precisamente su casa el gran pintor sevillano, se localizan otros importantes monumentos, como el Teatro Real y el monasterio de la Encarnación.
Metro: Ópera.
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