
Cada estación tiene un aliciente distinto para visitar Madrid, pero es tal vez en otoño, a partir de septiembre, cuando la ciudad muestra no sólo un rostro climático muy agradable, sino también un período de extraordinaria efervescencia cultural. Después de un invierno no excesivamente frío, a pesar del clima continental de la capital de España, las primaveras, a partir del mes de marzo, son espectaculares, con el 15 de mayo, día del patrón San Isidro y sus multitudinarias fiestas, en el tramo final de la estación. Los sofocantes veranos de la villa tienen el acicate de encontrar la ciudad vacía de sus moradores habituales, pero sobre todo de disfrutar de sus espectáculos nocturnos y de las veladas en las terrazas que se reparten por toda la ciudad.
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