Cuenca es una ciudad básicamente peatonal, en especial para moverse en su casco histórico, aunque es imprescindible ir cómodamente calzados para subir y bajar cuestas, escaleras, escalinatas y escalones que componen el laberinto urbano. Si se llega en coche conviene dejar el vehículo en alguno de los aparcamientos periféricos que rodean el casco antiguo, como el del teatro-auditorio, el del Recreo Peral y, sobre todo, el del barrio del Castillo, que permite bajar a pie hasta la Plaza Mayor y las Casas Colgadas o la parte baja y subir de nuevo en autobús urbano. Un aparcamiento de pago, muy asequible, se sitúa bajo la plaza de Mangana, con entrada por el arco situado frente a la iglesia de San Felipe, en la subida a la Plaza Mayor. Desde la parte baja hay varias líneas de autobuses urbanos que suben hasta el barrio del Castillo, parando en la Plaza Mayor. Dado el desnivel urbano, es muy recomendable subir en autobús y bajar caminando para terminar de nuevo en la zona inferior. Los taxis son muy asequibles y acuden inmediatamente a la llamada.
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