
A unos 5 kilómetros de Córdoba se levanta esta ciudad de ensueño y lujo mandada construir en el siglo X en las faldas de Sierra Morena por el califa cordobés Abd al-Rahman III, el rey más poderoso de Occidente. Ninguna otra pudo hacer sombra a la también conocida como “ciudad brillantísima”, destinada a ser sede de la corte y residencia de los soberanos omeyas. En su perímetro rectangular, protegido por murallas, se distribuían en terrazas escalonadas el alcázar, las dependencias de gobierno, la mezquita, la medina con los zocos, los talleres, la casa de la moneda, y las viviendas de los servidores y artesanos. Un conjunto con quince mil puertas y cuatro mil trescientas trece columnas que se desvaneció en el siglo XI, cuando la ciudad fue saqueada por los mercenarios bereberes.
La mezquita y el Salón de Abd al-Rahmán III
Sólo cuarenta y ocho días fueron necesarios para poner en pie la mezquita de Medina Azahara, según cuentan los cronistas, aunque para ello tuvieron que trabajar en ella mil hombres a la vez; concluida en el año 941, constaba de cinco naves, un alminar que sirvió de inspiración al de la mezquita de Córdoba y un patio con un manantial de agua helada en el centro. El salón de Abd al-Rahman III, también llamado Salón Rico por los materiales y obras artísticas que lo decoraban, era el centro de las celebraciones oficiales; lo forman tres naves separadas por arcos de herradura sobre columnas de mármoles de colores con capiteles de fina talla. El monumental pórtico de arcos, que separaba la explanada donde se celebraban las paradas militares del área pública del alcázar, y la casa de los Visires son dos de los restos más sobresalientes y mejor conservados del conjunto de la antigua ciudad palatina.
Dirección: Medina Azahara.
Teléfono: +34 957 32 91 30.
www.juntadeandalucia.es/cultura/museos/CAMA/
Cierra los lunes.
© 2000-2008, HOLA S.A., Madrid – Miguel Ángel, 1 – 28010 – Madrid (España)