
Declarada Patrimonio de la Humanidad, forma parte de la vida diaria de los habitantes gracias al renovado paseo de ronda. Recorrer sus más de dos kilómetros de perímetro es una de las mejores formas de conocer Lugo. Fue levantada a mediados del siglo III para proteger la ciudad de posibles ataques bárbaros, aunque también se cree que se erigió por motivos propagandísticos, para hacer demostrar el poder de Roma.
Construida con pizarra y granito de los alrededores, sus muros tienen seis metros de espesor y conserva 71 de los 85 cubos originales, muchos de ellos circulares, y sólo uno de los ventanales de medio punto que coronaban cada torre. A Mosqueira es la torre más característica de la muralla y la única que conserva la forma original. Los cubos primigenios contaban con dos pisos abiertos con grandes ventanales de medio punto en los que instalar ballestas, onagros y escorpiones para rechazar ataques. Las ventanas facilitaban la visibilidad e impedían ángulos muertos. También cuenta con un foso discontinuo de 4 metros de profundidad y 20 de anchura que formaba parte del sistema defensivo.
Diez puertas franquean la entrada al casco histórico. Una de las más bellas es la puerta de Santiago, reformada en 1759, y que da acceso a la Catedral. La Porta Miñá es la más famosa; se trata de una de las dos puertas originales, y alberga una interesante exposición sobre la herencia romana de la ciudad.
Centro de Interpretación de la Muralla
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