
Pueblos del medievo, conjuntos monumentales cargados de historia, hermosos y tranquilos valles, huertas en en medio de paisajes memorables, cañones apenas transitados por el hombre o viejas vías por las que hoy da gusto pasear. Navarra ofrece esto y mucho más en las tres grandes regiones en que se divide –La Montaña, la Zona Media y la Ribera. Bien lo saben quienes la atraviesan por el legendario Camino de Santiago que tiene, en estas tierras, algunas de sus más memorables etapas.
Localización geográfica
El territorio de Navarra se articula como una especie de bisagra entre el vértigo de de la montaña pirenaica y el equilibrio de las planicies meridionales. Ocupa 10.421 km2, un amplio espacio que abrazan las comunidades de Aragón, La Rioja y el País Vasco al tiempo que comparte frontera, a lo largo de 163 kilómetros, con Francia. Se estructura en tres zonas: la montaña, la zona media o cuenca de Pamplona y la ribera. La mayor altura de la comunidad es el Mesa de los Tres Reyes, con 2.434 m.
Clima
Por su proximidad al mar Cantábrico y por la elevación de sus tierras, su clima es atlántico, aunque cada una de las tres zonas en que se divide se caracteriza por tener un clima particular. Varía desde los 6 grados centígrados en invierno de la zona húmeda hasta los 24 de media en verano de la Ribera.
Población
605.022 habitantes.
Gastronomía
Alcachofas de Tudela, espárragos, pimientos del piquillo, quesos, ternera y vinos son los productos que han convertido la gastronomía de Navarra en una de las más variadas y ricas de España. La menestra es verduras es uno de los platos más populares, con los espárragos, alcachofas o cardo como ingredientes principales. De la huerta también llegan los cogollos de Tudela, los sabrosos tomates de la Ribera o los pimientos del piquillo de Lodosa, de inconfundible sabor. De reconocido prestigio es la ternera, de agradable sabor y suave textura, tanto cocinada a la brasa, como asada o guisada con verduras. Aunque no faltan las carnes de cordero, como los jarretes, los menudicos (patas y tripas acompañadas de sangre) o las costillas con lechezuelas (mollejas), que pueden encontrarse en la carta de muchos restaurantes navarros. Los quesos, en sus variedades Roncal e Idiazábal, el dulce de membrillo y nueces, la cuajada, la leche frita o las frutas (melocotones, cerezas de Echauri, manzanas, peras, higos o kiwis del valle del Baztán) constituyen una buen opción para poner punto final a una típica comida navarra siempre acompañada de vinos, entre los que sobresalen los famosos claretes, y, por supuesto, la bebida navarra por excelencia: el pacharán, obtenido de la maceración de endrinas.
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