
Enclavada en el corazón de la Península Ibérica, Castilla-La Mancha es la cuna del más osado y famoso caballero: Don Quijote de La Mancha, principal embajador de una tierra desconocida, que oculta una sorpresa en cada rincón. Junto a magníficos conjuntos histórico-artísticos, algunos de ellos declarados Patrimonio de la Humanidad, como el multicultural Toledo y la mágica Cuenca, ofrece interesantes rutas turísticas, cuevas prehistóricas y más de treinta espacios naturales con singulares ecosistemas, todos ellos auténticas joyas del patrimonio artístico y natural de España.
Localización geográfica
Esta Comunidad Autónoma, formada por las provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y Toledo, abarca gran parte de la mitad sur de la Península Ibérica. En su orografía se distinguen claramente dos zonas: la llanura y la montaña. Por Castilla-La Mancha discurren algunos de los ríos más importantes de España: el Tajo, el Guadiana, el Júcar y el Segura.
Clima
Mediterráneo con variaciones que van desde el clima semiárido hasta el húmedo. Las temperaturas son muy extremas y las precipitaciones no muy abundantes, debido al efecto de la continentalidad.
Población
1.848.881 habitantes.
Gastronomía
La cocina de esta región está conformada por gran variedad de platos fuertes y arraigados, aunque sencillos, elaborados con ingredientes elementales, como el pan, o los productos de la huerta; y acompañados por sus vinos con denominación de origen –entre los que sobresalen los de Valdepeñas–, Entre sus productos más afamados se encuentran el aceite de oliva de los Montes de Toledo, el queso manchego, la berenjena de Almagro, el cordero, el ajo morado de Las Pedroñeras, el mazapán artesano de Toledo o el azafrán. Y como recetas tradicionales, el asadillo manchego, la caldereta, el gazpacho manchego, el morteruelo, las perdices a la toledana o el pisto manchego con huevo.
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